Mismo contenido diferente presentación

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Mismo contenido diferente presentación

Mismo contenido, diferente presentación.

A lo largo del evangelio, vemos de una manera muy especial como Jesús fue intencional en darnos a conocer su persona, su corazón y su voluntad. Esto lo hizo a través de diferentes enseñanzas, parábolas, conversaciones y acciones.

Esta es la maravilla de los cuatro evangelios del Nuevo Testamento, que podemos conocer realmente a Jesús a través de una narrativa rica y profunda, de hecho, tan profunda que sería muy difícil alguna vez terminar de familiarizarnos y “aburrirnos” de lo que podemos conocer de Jesús. Esto es verdad no solo para los que ya creen en Jesús y le siguen, sino que también es la belleza que está disponible para todos aquellos que no le conocen aún.

Hace dos mil años, Jesús comisionó a todos sus discípulos a dar a conocer su mensaje, a hablar de Jesús y su obra redentora, pero cuando los comisionó, Jesús no solo lo dejó como una intención general sino que fue específico, Él dijo: “Hechos 1.8  pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra.”

Ahora, aunque esta instrucción suena muy emocionante, quisera que consideráramos por un momento lo complejo que esto es si lo pensamos desde un punto de vista práctico.

¿Jerusalén, Judea, Samaria y los lugares más lejanos de la tierra?

Si hay algo que todos estos lugares tienen en común, es que son regiones diferentes.

Cada lugar, cada región, cada rincón del mundo tiene su propia cultura, sus propias tradiciones, sus propios retos, problemas, economía, filosofía, etcétera…

En otras palabras, el planteamiento sería ¿Cómo poder predicar un mismo mensaje por igual en naciones tan diferentes?

Y es esto la idea detrás de esta entrada, queremos traer sobre la mesa la idea de cómo un mismo mensaje puede ser predicado en diferentes contextos.

Seamos honestos, no es necesario ir a un plano tan panorámico como para hablar de “naciones”, cuando aún en un contexto pequeño como nuestros propios núcleos familiares encontramos estas grandes diferencias culturales.

“Mismo contenido, diferente presentación”

Cuando Jesús se dio a conocer a todos los que le rodeaban, podemos encontrar un principio muy útil y muy práctico para cada uno de nosotros a la hora de querer hablar de Jesús.

El principio es el principio de la “contextualización”. Por decirlo de otra manera, es poder adaptar algo a un contexto específico para que pueda ser relevante.

Cuando vemos el evangelio, veremos que Jesús no se dio a conocer exactamente de la misma manera en todos los contextos en los que Él se encontró. Realmente vamos a encontrar cómo de una manera maravillosa, Él habló verdades profundas acerca de su persona, contextualizado a una circunstancia en particular, por ejemplo:

Juan 8.12 Jesús habló una vez más al pueblo y dijo: «Yo soy la luz del mundo. Si ustedes me siguen, no tendrán que andar en la oscuridad porque tendrán la luz que lleva a la vida».

Yo soy la luz del mundo, fue una manera en la que Jesús se dio a conocer, justo en el contexto de un festival Judío que involucraba diferentes elementos entre los cuales la luz era una idea principal.

Juan 6.41 Entonces la gente comenzó a murmurar en desacuerdo, porque él había dicho: «Yo soy el pan que descendió del cielo».

Yo soy el pan que descendió del cielo en el contexto de una multitud hambrienta que que quería ver un milagro sobrenatural que pudiera alimentarlos.

Juan 4.10 Jesús contestó:—Si tan solo supieras el regalo que Dios tiene para ti y con quién estás hablando, tú me pedirías a mí, y yo te daría agua viva.

Tengo agua viva, en el contexto de una mujer que iba a buscar agua que saciara su sed física y Jesús revelándose a ella como quien pudiera saciar su sed espiritual.

Estos son algunos ejemplos prácticos en los que podemos ver cómo es que Jesús daba a conocer su persona en diferentes contextos y cómo Él se mostraba como el Señor y como la respuesta a las necesidades del corazón humano.

Un mismo mensaje

La realidad es que cuando hablamos de Jesús, siempre hablamos la misma verdad acerca de quién Él es y esto nunca cambia ya que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. El mensaje jamás va a cambiar sin embargo, el contexto en el que entregamos el mensaje puede ser una oportunidad para tener la sabiduría de Dios para ver cómo entregarlo.

Por decirlo de una manera práctica: siempre estamos entregando el mismo producto, pero la presentación puede cambiar.

A personas que están en su mejor momento, podemos presentar a Jesús como la pieza faltante en ese vacío que hay en el corazón, a personas que están sufriendo podemos hablar de Jesús como quien trae consuelo y nos da esperanza, para aquellos que atraviesan incertidumbre, podemos presentar a Jesús como quien es soberano, dueño de todas las cosas y en quien podemos confiar…

Esta es la razón por la que sí es posible compartir un mismo mensaje, en lugares tan diferentes, porque el mensaje puede transformar cada contexto.

Resumen

Jesús no cambia, su mensaje es el mismo, y es tan vasto y rico que puede impactar y transformar cualquier contexto en el que este mensaje sea predicado.