Un futuro desconocido para mí, conocido para Dios

Home / Artículos / Un futuro desconocido para mí, conocido para Dios
Un futuro desconocido para mí, conocido para Dios


Un futuro desconocido para mí, conocido para Dios

Hay algo que todos compartimos, aunque no siempre lo digamos en voz alta:
no sabemos qué viene después.

Podemos planear, organizarnos, soñar y proyectar escenarios…
pero el futuro sigue siendo, en muchos sentidos, un territorio desconocido.
Y esa incertidumbre puede generar expectativa, pero también miedo.

Sin embargo, hay una verdad que sostiene nuestra fe incluso cuando no vemos con claridad:
el futuro puede ser desconocido para nosotros, pero nunca lo es para Dios.

Corrie ten Boom lo expresó de manera sencilla y profunda:
“Nunca tengas miedo de confiar un futuro desconocido a un Dios conocido.”

Cuando no sabes qué sigue, pero sabes quién va contigo

La vida cristiana no se trata de tener todo resuelto,
sino de caminar confiando en Aquel que sí lo tiene todo en Sus manos.

Dios no improvisa.
No se sorprende con lo que viene.
No llega tarde a ninguna temporada de nuestra vida.

Aunque tú y yo no sepamos qué traerá el próximo mes, el próximo año o la siguiente etapa,
Dios ya está ahí.
Él conoce los caminos antes de que los recorramos
y cuida de nosotros incluso cuando avanzamos con preguntas.

Confiar en lo personal

En lo personal, el futuro puede verse incierto: decisiones, familia, salud, economía, relaciones.
Y es justo ahí donde la fe se vuelve más real.

Confiar en Dios no significa negar la incertidumbre,
significa decidir descansar en Su carácter.
Recordar quién ha sido fiel hasta hoy
nos da la seguridad de que lo seguirá siendo mañana.

Si Él ha cuidado de ti hasta aquí,
¿por qué dudar que lo hará en lo que viene?

Confiar también en lo ministerial

En el ministerio, la incertidumbre también existe.
Planes que cambian.
Etapas que se cierran.
Direcciones que no siempre son claras de inmediato.

Pero el llamado no se sostiene por nuestra capacidad de anticipar el futuro,
sino por nuestra disposición a obedecer paso a paso.

Dios no nos pide que conozcamos todo el camino,
solo que caminemos con Él.
Y eso es suficiente.

Descansar en el Dios que conoce el mañana

El futuro puede ser desconocido para ti,
pero es completamente conocido para Dios.

Y esa verdad no debería paralizarnos,
sino llenarnos de paz.

Porque cuando confiamos nuestro mañana a Sus manos,
no estamos dejando todo al azar,
lo estamos entregando al cuidado perfecto de un Dios fiel.

Así que sigue adelante.
Con fe.
Con descanso.
Con esperanza.

El futuro tal vez sea incierto para ti,
pero nunca lo será para Él.