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No subestimes las redes sociales

Hechos 17.22-23 Entonces Pablo, de pie ante el Concilio, les dirigió las siguientes palabras: «Hombres de Atenas, veo que ustedes son muy religiosos en todo sentido, porque mientras caminaba observé la gran cantidad de lugares sagrados. Y uno de sus altares tenía la siguiente inscripción: “A un Dios Desconocido”. Este Dios, a quien ustedes rinden culto sin conocer, es de quien yo les hablo. (NTV).

Sin duda alguna Pablo fue uno de los mejores comunicadores del mensaje que Jesús nos dio para compartir. En la Biblia podemos ver la pasión, la sabiduría y sobro todo, la inteligencia con la que él lograba hacer que el mensaje de Jesús se esparciera por todos lados. Alguna vez una persona dijo: “Si Pablo viviera en nuestros tiempos, él ya hubiera predicado al mundo entero”. Lo anterior, refiriéndose al contexto de las facilidades con las que contamos hoy en todos los ámbitos con los avances tecnológicos.

Ya sea que esta frase sea certera o no, sin duda alguna tenemos mucho que aprender de Pablo. Él aprovechaba cualquier vía de comunicación al máximo con el fin de predicar el evangelio, para él toda herramienta era una oportunidad para dar a conocer a Jesús. Justamente el versículo al inicio es un ejemplo de esto.

Mencionando de una manera muy resumida el contexto de estos versos, podemos ver que Pablo aprovechó las referencias de los lugares sagrados que había en Atenas y los usó inteligentemente como un tema de conversación y de argumentación. Esto mismo terminó abriendo la oportunidad de ir ante un concilio en donde tuvo la oportunidad de presentar argumentos a favor del mensaje de Cristo.

Pareciera extraño habla de esto y creer que las redes sociales encajan en el mismo tema, pero la idea principal detrás de lo que Pablo hacía era: aprovechar cualquier vía de comunicación como una oportunidad para hablar de Jesús. Inevitablemente, en estos tiempos, cuando hablamos de medios de comunicación no podemos dejar fuera a las redes sociales.

En los últimos dos años de pandemia como quizá nunca antes, la iglesia se ha visto en la necesidad de utilizar estos medios de comunicación, algunos gustosamente y otros quizá solamente por ser el único recurso disponible. Sin embargo, en otro contexto distinto a la pandemia quizá no se hubiera explotado como una oportunidad para expandir el evangelio.

Muchos de nosotros estamos conscientes de los peligros de las redes sociales e incluso muchas personas tienen pensamientos con tendencias negativas hacia ellas ya sea por la adicción que crean en nosotros, por los problemas de autoestima, comparación o cualquier otra problemática. Sin embargo, resulta interesante señalar que no es diferente al contexto en el que Pablo aprovechó el medio para anunciar a Jesús en los versículos que leímos anteriormente.

Aquellos lugares sagrados en los que Pablo se encontraba y de los que hablaba no eran algo que era positivo ni mucho menos correcto ante Dios. No obstante, lo brillante de Pablo no fue que no se tomó el tiempo de argumentar si esos lugares estaban bien o mal, si eran buenos o malos, qué tan efectivos o no eran sino que al contrario, Pablo simplemente utilizó esos espacios como herramienta provechosa para hablar del mensaje de Cristo.

Para ilustrar esto me gustaría mencionar el ejemplo de un niño que en la escuela le pidieron que hiciera una exposición acerca de las gallinas. El niño llegó el día de la presentación diciendo: “Las gallinas son animales que tienen plumas, no tienen pelo como los perros… por ejemplo, mi perro tiene pelo y se llama…” y así continuó la exposición hablando de su perro porque al final, eso era lo que lo apasionaba.

¿Qué si en lugar de tratar el tema de que si las redes sociales son más beneficiosas que dañinas las vemos como una vía de comunicación para poder extender el mensaje de Jesús?

No se trata de empeñarnos en defender o criticar las redes sociales. Lo que tratamos de impulsar es más bien, la idea de que a través de ellas podamos proclamar un mensaje de esperanza y de salvación.

Es un hecho que en los últimos años ha ido en aumento la cantidad de personas que llegan a la iglesia a través de las redes sociales. Personalmente, tuve una experiencia que me impactó. Un joven llegó a la iglesia llorando diciendo que estaba muy emocionado de poder conocer al fin la iglesia en persona. Él había estado escuchando los mensajes en línea y le había entregado su vida a Jesús por medio de alguno de los mensajes. Así estuvo por algún tiempo hasta que pudo comenzar a asistir presencialmente.

Si preguntamos, estoy seguro que nos soprenderíamos de cuantas más historias hay similares a ésta en nuestras iglesias. Así que, ¿y qué si no subestimamos las redes sociales y las empezamos a tratar como una vía de comunicación para que el mensaje de salvación sea extendido?