¡Hemos arrancado un año nuevo! Para muchos esto representa un reto. Quizás varios miembros de tu equipo de alabanza salieron de viaje, o debido a las fiestas tuvieron que interrumpir ensayos y de alguna manera esto ocasionó que perdieran un poco el ritmo que ganaron el año pasado. Sin embargo, esta nueva temporada también representa una extraordinaria oportunidad para planificar, implementar mejoras y crecer como equipo de alabanza.

A continuación, quiero compartir contigo algunos puntos a tomar en cuenta:

Redirige los corazones a Jesús

No des por sentado que todos en el equipo de alabanza estarán enfocados. Todos somos susceptibles a la distracción. Recuerda que el centro de todo lo que hacemos como equipo de alabanza es Jesús y la gloria de Dios. Recuérdense unos a otros que fuera de él, todo intento de ofrecer algo aceptable a Dios culminará en un fracaso. Los hebreos comenzaban a desenfocarse y el autor de la epístola dirigida a ellos les dijo: «…puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…» (Hebreos 12:2 RVR60). Jesús mismo hace un llamado a la iglesia de Éfeso, en Apocalipsis 2, a volver al primer amor. ¿De qué sirve el talento, la excelencia, la creatividad si nuestros corazones no apuntan hacia él?

«Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén». (Romanos 11:36 RVR60)

Toma en cuenta el discipulado

Es impresionante como pasamos horas y horas en ensayos y servicios congregacionales, y a la vez sabemos muy pocas cosas personales de los miembros del equipo de alabanza. Este nuevo año considera invertir tiempo en el crecimiento espiritual de los integrantes del grupo. Recuerda que no tratamos con máquinas o profesionales. Estamos hablando de ovejas que Cristo compró con su sangre, personas que a lo largo del año enfrentarán problemas y necesitarán consejos. Tomen tiempo para estudiar la Biblia, adorar juntos debajo de la plataforma, velen espiritual y emocionalmente unos por otros. No dejen que la rutina absorba momentos clave para ser vulnerables y manifestar el amor fraternal.

Planifica el crecimiento

Tal vez todos los líderes de alabanza alguna vez hemos pensado esto: «Dios, ¡mándame nuevos músicos!», pero la pregunta importante es la siguiente: ¿qué estamos haciendo para formar nuevos adoradores? Sé intencional y estructurado a la hora de buscar el crecimiento. Tal vez el Señor te llevará a dar clases de música a niños, jóvenes o adolescentes de la iglesia.

Aprende a confiar en el talento de los demás y a delegar funciones. No solo busques el crecimiento del equipo en términos cuantitativos, sino también busca el crecimiento personal de aquellos que ya forman parte del grupo. Al final del año, no solo debemos haber mejorado en la técnica musical, también debemos ser más humildes y crecer conforme al carácter de Cristo.

Toma en cuenta la composición

Planifiquen sesiones durante el año para componer canciones centradas en la Palabra. Plasmen en versos y coros el corazón de la iglesia. Cultiven una relación estrecha con el pastor y los demás miembros de la congregación para saber qué es lo que Dios les está hablando, cuáles son las luchas que están enfrentando, etc. Muchas veces el proceso de quebrantamiento de un miembro de la iglesia y la fidelidad de Dios presente en su vida será la inspiración para alguna canción que se vuelva un himno para la congregación.

Depende del Espíritu Santo

El Espíritu Santo es tu mejor aliado en la adoración. ¡Él conoce el corazón del Padre! Él mismo es Dios. Ya sea para buscar la voluntad de Dios, para intentar crecer, para enfrentar temores, para resolver conflictos o para cualquier cosa que vivas este año, depende completamente del Espíritu Santo. No estarás solo, él te ayudará y capacitará para cumplir con una responsabilidad tan grande.

¡Revélanos a Cristo, Espíritu Santo! ¡Que este año sea el más extraordinario de todos!

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